Hace poco leíamos un reportaje de El País que refuerza nuestra convicción y apuesta por la movilidad sostenible, práctica, económica y sana. El artículo, del reportero Pablo León, hace un interesante perfil de los ‘commuters’, termino anglosajón que hace referencia a las personas que viajan diariamente una distancia considerable entre su lugar de residencia y su trabajo.
Hoy en día, los estilos de vida han hecho que nos asentemos en un lugar y tengamos que recorrer grandes distancias para acudir al puesto de trabajo. Antes del siglo XIX, casi la totalidad de los trabajadores vivían a menos de una hora de sus puestos de trabajo. En la actualidad, se considera afortunado a aquel que tiene menos de media hora de trayecto.
En España, como término medio, se emplea 57 minutos en ir y volver del trabajo, tiempo que puede incrementarse hasta un 30% en núcleos urbanos como Madrid, con un coste diario de unos 8 euros, según el estudio ¿Cuánto cuesta ir al trabajo?: El coste en tiempo y en dinero.
En anteriores entradas ya hemos hablado del ahorro que supone una bicicleta eléctrica en desplazamientos urbanos, y para los ‘commuters’ urbanos que tienen que recorrer distancias no superiores a 10-15 kilómetros, está opción es más que aconsejable. Además, no sólo están los desplazamientos al trabajo, la movilidad durante el ocio y los quehaceres cotidianos también cuentan… Como dice Pablo León en su artículo, hoy en día, de una manera o de otra, todos somos commuters.